Leticia Mariela Benítez, de 24 pirulos, 1,57 de estatura y un peso de 88 kilos fue la gran ganadora de la noche alzándose con dos coronas, la entregada por el público a través de las redes sociales, y la que entregó el jurado. La misma charló con Crónica y comentó que desde pequeñita trabaja de mesitera en el centro de su ciudad, y que además, en su momento renunció al evento.
– ¿Qué se siente ser la flamante “Miss Gordita Sexy”?
– Es maravilloso, la gente me hace sentir su apoyo, su buena onda y eso es muy lindo. Me eligió la gente, me eligió el jurado y eso significa mucho para mí. Te cuento que un día abandoné el certamen.
– ¿Por qué?
– Porque no poseo suficientes recursos, no lograba conseguir un vestido y estaba todo mal. Hasta que una de las mejores diseñadoras de Ciudad del Este, Edith López, me puso un hermosos vestido que presenté esa noche. Le estoy muy agradecida a ella.
– ¿En qué trabajás?
– Soy mesitera (vendedora de la calle), me ubico diariamente frente mismo al Shopping Bonita, sobre la avenida San Blas. Atiendo el negocio con mi hermana, me levanto todos los días a las 5 de la mañana, como en la vía pública y así luchamos todos los días.
– ¿Y tu familia?
– No tengo mamá, ella falleció y vivo con mi hermana. Mi papá tiene otra familia. En verdad, mi hermana Marly también me apoyó bastante, sin ella yo no sería nadie.
– ¿La gente te reconoce como la “Miss Gordita Sexy”?
– Sí, todos los días muchos clientes me reconocen y me felicitan. De hecho, gracias a mi trabajo mucha gente me conoce, esa misma gente votó en las redes y también fue en masa el día de la elección para darme su apoyo.
– ¿Es complicado el trabajo de mesitera?
– En verdad, últimamente es un poco complicado porque la situación no es muy buena en nuestra ciudad, como seguramente en todo el país. Hay poca venta, pero se lucha siempre contra las adversidades. Nosotras vendemos ropa y también cortinados.
– ¿Qué hiciste con tu premio?
– Al ingresar al evento lo hice por una causa noble. Mi mamá falleció de cáncer hace unos años y tengo una vecina con esa misma enfermedad, entonces le había prometido que si ganaba, compartiría con ella mi premio. Así que, justamente hoy (por ayer) me puse mi corona, mi banda y fui a visitarla, le entregué un sobre y cumplí mi palabra. Se puso muy contenta y a mí también me puso feliz.

