“Neneco”, así le llamaban, llevaba varios meses de baja, por lo que en octubre próximo no iba a viajar a España para presentarse en Asturias y Galicia.
Hacía dos años que prácticamente le decían que ya no iba a poder trabajar, pero él salía, se defendía, se reía, y el escenario le daba una vitalidad impresionante.

