Finalmente, el cuerpo sin vida de Manuel Portillo apareció en las aguas del río Paraná, en medio de camalotes y ramas caídas, a la altura del lugar conocido como Puerto Santa Rosa Hohenau I. Al decir de don Eustaquio, lo habrían matado en otro lugar y luego arrojado ahí el cuerpo.
Junto al joven estaban otras dos personas al momento de su desaparición, quienes están siendo investigadas en este momento por la unidad fiscal que se encuentra a cargo de la abogada Blanca Saucedo.

