Como ahora se vive en un país “de última generación”, al menos en lo que a colectivos se refiere, la opción más acertada es subir a una unidad con aire acondicionado. Claro, pagando 1.100 guaraníes más que los 2.300 de siempre. Pero vale la pena.
Sin embargo, un vídeo deja ver que el “fresco” que siente dentro poco a poco comienza a desaparecer. ¿Cómo es posible? La puerta trasera del bus en cuestión queda abierta por vaaarias cuadras. Desde la Cruz Roja hasta la zona del Mercado 4, cerrándose solo unos segundos. Al menos eso es lo que se observa en unos vídeos a los que Crónica accedió.
Pese a que muchos dijeron que con estos micros “modernísimos” era “técnicamente imposible” viajar con las puertas abiertas, la realidad marca otra cosa. Al menos para los que viajaban en la parte del fondo, por momentos haber pagado 3.400 guaraníes no tuvo ningún sentido.
¿Borracho?
Para colmo de males, en la unidad en cuestión una persona que estaba alcoholizada o tenía algún problema se subió y se sentó en la entrada, dificultando el acceso. Una vez que se bajó, arrojó una piedra contra el parabrisas delantero. Por suerte la cosa no pasó a mayores y se pudo seguir viaje.

