“En el verdadero cristiano la misericordia es parte inherente de su vida y por ello no es indiferente al sufrimiento del hermano. Pero en una sociedad como la nuestra, la impunidad es el pan cotidiano y la corrupción se ha convertido en algo normal. La insensibilidad que muestran muchos ante tantos rostros sufrientes por la carencia de la salud bien atendida, por una educación deficitaria, por la pobreza y extrema pobreza, no es, a mi parecer, una sociedad suficientemente misericordiosa como Dios quiere” he’i el representante de Kirito.
“Desgraciadamente hay una cultura de la corrupción en nuestro país y pareciera que fuera algo normal que hoy alguien que está en la función pública, aproveche para enriquecerse en lugar de servir al pueblo” señaló el obispo.
También dijo a las autoridades que “sin amor ni misericordia no hay vida cristiana”.

