Un hábil Santa Claus se pasea en Jerusalén

JERUSALÉN. Agencias

| Por Manuel Medina

La ciudad santa de Jerusalén retomó el espíritu navideño con el reparto de árboles a la población cristiana, algunos de cuyos miembros pidieron a los creyentes en todo el mundo no olvidarse de Tierra Santa y rezar por la paz en ella.

“La presencia de los peregrinos que vienen a visitar la Tierra Santa hace que, quien vive aquí, piense que hay alguien que se interesa, que no estamos solos” dijo Fray Agustín Pelayo, un franciscano mexicano que lleva en Jerusalén desde el 2003.

Natural de Jalisco, el fraile restó importancia a la ola de violencia que vive la región, argumentando que “Jerusalén siempre ha sido así”.

Con un conjunto de árboles de Navidad a sus espaldas, que la Municipalidad israelí de Jerusalén repartía hoy de forma gratuita a todo cristiano que lo pedía, el franciscano destacó la importancia de esta presencia de peregrinos no solo a efectos espirituales, sino también económicos.

Alrededor de 130 palestinos, 18 israelíes y dos extranjeros han muerto en la espiral de violencia que comenzó a principios de octubre, y que ha atemorizado al turismo de cara a estas navidades.

Las cifras oficiales israelíes y palestinas recogen un bajón significativo durante el mes de noviembre –aun para ser de los más flojos del año– y, en diciembre, habitual mes de peregrinación por la Navidad, se registra también una menor presencia extranjera.

PEREGRINOS

Las navidades de las distintas corrientes cristianas suelen atraer a decenas de miles de peregrinos de todo el mundo entre finales de diciembre y principios de enero, y aunque el epicentro de las fiestas está en Belén, lugar en el que la tradición sitúa el nacimiento de Jesús, la inmensa mayoría pasa también por Jerusalén.

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