Todo esto para una sola cosa: ayudar con los gastos de la casa a su mamá del alma, doña Agustina González, quien tiene problemas del corazón y con sus 60 años ya no puede hacer esfuerzos.
“Ella es mi mamá adoptiva, porque me sacó de la calle”, dijo a nuestro medio. He’i que recorre “casa por casa con 12 cajas que tiene19 piñas cada uno, sería más de 200 piñas”, contó.
“Salgo temprano a recorrer, ya que tenemos nuestros clientes que nos piden. También ofrezco casa por casa. Por día hago G. 150.000, y de ese me pagan a mí G. 30.000 por día, estoy aprovechando ahora”, dijo Édgar.
Su mamá, doña Agustina, tiene piedra en el riñón y un problemita en el corazón, según comentó. La misma ya no quiso que trabaje así, pero no tuvieron de otra anga. Él a pesar de trabajar tanto no dejó sus estudios y va al colegio, al 7.º grado, de noche.
Por la calle
Édgar comentó que era muy chiquitito cuando vivía por la calle, no tenía a nadie, pero apareció la que hoy sería su mamá adoptiva. Le dio estudio, comida y se dedicó a él. Hoy día, ella está un poco enferma y él se pone la camiseta para poderla ayudar. “Quiero salir adelante y terminar mi colegio”, dijo.

