Así como existen miles de damnificados por culpa de las crecidas de los distintos ríos del país, también se puede ver el caso de aquellos que no están a la vera de los cauces de agua, pero que son seriamente afectados por las fuertes lluvias que en estos días se estuvieron registrando y que, según Meteorología, se seguirán registrando a lo largo de la semana.
A modo de ejemplo, de una situación que se repite incansablemente en el interior del país, está la gente de Yuty, departamento de Caazapá. Una vez que la Ruta 8 deja de ser asfaltada se entra en el tramo de tierra poco más de 80 kilómetros. Actualmente, más que una ruta parece una “pista de patinaje”, donde incluso los colectivos son “tragados” por el barro. Pasajeros deben bajar de las unidades, pelear con el suelo y, todos sucios, seguir viaje. Una vergüenza.

