Las personas que se dedican a auxiliar con grúas a los que cayeron en desgracia, brindan ese servicio las 24 horas. Don Wilfrido es uno de ellos desde hace tres años y dice que “al día tenemos 5 a 6 llamados de gente que cayó en algún pozo”.
Además, están los que tuvieron algún choque por culpa de los semáforos. Solo por dar ejemplo, en la zona de Roque Alonso hay dos que son causantes de un sinfín de accidentes: el que está en la Transchaco que regula el cruce con la calle principal que va al centro o el que está frente a un conocido shopping.
Los días de lluvia no dan abasto. “A veces ya no contesto mi teléfono de tanto que llama la gente, pero en esos días en realidad perdemos plata, porque el trabajo es más lento, es imposible moverse por nuestras calles cuando llueve” he’i.
Ahora a estos dos males “se suma el tema de los vehículos con volante cambiado, porque se le rompe la rótula o el muñequín, que es lo más común, y lastimosamente las desgracias de otros nos benefician”.
Buena platita
“De ochocientos mil a un millón por día hacemos por ahora, un servicio cuesta entre 150.000 a 180.000, depende de la distancia. Eso es para autos. Si se trata de un camioncito por 400.000, aunque depende del tamaño. Ahora también nos llaman mucho por los vehículos con volante cambiado, que deja a muchos en la calle” contó el trabajador del rubro.

