Según contó el capitán Javier Paredes, fue una actividad “bastante grata para nosotros el ver cómo los niños y los familiares nos recibían contentos al llegar a darles esa alegría a estos valientes héroes que luchan diariamente para seguir con su tratamiento. Nosotros no íbamos a dejar pasar esta hermosa oportunidad”.
Contó que fue una colecta organizada de manera interna en el cuartel que desde el primer momento se pusieron las pilas. En el sitio algunos peques se encuentran en fase terminal, y eso hizo que más rápido se contagie el espíritu solidario para poder dibujarles una sonrisa en medio de una situación tan angustiante.
Felices
“Pudimos notar los rostros felices, tanto de los nenes como el de los propios bomberos al compartir ese lindo momento, demostrando que es mejor dar que recibir, y de esa manera sentir que no todo está perdido y que la llama de la vida nunca se apaga, sentir en el pecho esa satisfacción de decir misión cumplida” indicó el capitán Javier Paredes.

