Vivísimo, se internó ¡en el cementerio!

De no creer y hasta como sacado de una comedia, en algún sentido, fue el actuar de un ladrón que además de vivo se pasó de ¡sinvergüenza! El mismo, pese a ser perseguido en un vehículo particular, logró escapar por el cementerio y, minutos después del atraco, llamó al último contacto en el registro de llamadas del celular. ¿Para qué? Para informarle a la patrona su víctima, quien es empleada doméstica, que el celular robado ¡no le servía!

| Por Manuel Medina

El insólito caso se dio entre las calles Ytororó y Mariscal Estigarribia, del barrio Kennedy de la “Ciudad del Amor”, en las últimas horas del lunes.

Gabriella Poletti (24), hija menor de Noemí, patrona de doña Juana Rojas (50), la víctima, comentó que esta última salió de su domicilio para realizar una minicarga. En ese momento fue sorprendida por un fulano que salió del yuyal del patio baldío que se encuentra frente a la casa, para -estoque en mano- obligarla a entregar todo lo que tenía: su celular de la marca Nokia modelo viejito y su billetera.

Al toque, Gabriella al notar lo que pasó tomó las llaves de su vehículo y -tras subir- fueron detrás del delincuente. Pero el sagaz ladronzuelo logró perderse de vista al alcanzar el cementerio de Lambaré que se encuentra a escasas cuadras, donde logró internarse ingresando por una calle abierta del mismo. Simultáneamente, dieron aviso al 911. En menos de 5 minutos, tanto Gabriella, como los agentes de la comisaría 4ª Central hicieron patrulla por los alrededores, pero no hubo caso: ya había escapado.

Escondite

Gabriella añadió que el baldío no solo se ha convertido en cuna de alimañas de todo tipo, sino últimamente también es el escondite perfecto para los amigos de lo ajeno. “Hay una lucha hace tiempo con el dueño. No se hace responsable de la limpieza. Denunciamos como 5 veces a la Municipalidad, dicen que se pasará el reclamo”, dijo la joven, asegurando que todo queda en el oparei.

Malevo selectivo

La historia no terminó con el escape. Transcurridos unos minutos del asalto, Gabriella atendió una llamada proveniente del celu de Juana y recibida en el de su mamá. Boquiabiertas quedaron al escuchar la voz del delincuente “distorsionada” que “informaba” que el celular “no valía ni mil” y que consecuentemente lo “dejaría en la calle para que vayan a buscarlo”. Ante la consulta de dónde lo dejaría, solo respondió el “tu, tu, tu”, de una llamada colgada. Todo quedó grabado por una “app” del teléfono. La denuncia se formalizó en la Comisaría 4.ª.

Últimas noticias