“Troy” es un bull terrier de 8 meses y antes de ir a la Escuela de Cachorros “sus dueños consultaron si era posible que se transforme en alumno por ser sordo desde nacimiento. Aceptamos de una y sin dudar, ya que era todo un desafío y no podíamos defraudar al perrito y su familia”.
“El desafío era que “Troy” levante la cabeza y pueda ver las señas que le hacíamos para poder cumplirlas. Aún está en etapa de formarse y al segundo sábado le enseñamos a levantar la cabeza. Empezó a sentarse marcándole en la cadera suavemente hasta que comprendió la tarea. Y así iba teniendo su premio mayor que eran sus panchitos”, comentó el entrenador.
“Con alegría recibimos un mensaje de sus dueños que ya levanta la cabeza y espera el premio como buen cachorro”, finalizó.
“NUESTRA VIDA CAMBIÓ”
“Jamás pensamos que nuestro perrito nacería con este problema. Desde que nació notamos que era diferente a los demás, hasta que nos dieron la noticia. Lo llevamos al veterinario. Fue ahí donde nos dieron la noticia. Él andaba muy despistado, a pesar de ser muy amoroso. Ahora que ya sabe algunas cosas es una emoción enorme porque ambos aprendemos el uno del otro” contó Jazmín Pappalardo, dueña del perrito.

