¿Cómo le “chulean” a este calor?

| Por Manuel Medina
  • “Ya me descompensé algunas veces”, cuenta ña Teodora, quien se gana el pan en la calle

Un calor de aquellos perdura desde hace semanas y cada vez la temperatura va subiendo más. Mientras que la gente no sabe cómo aguantar en sus hogares, de tanto calor que hace, los más afectados son los que andan por la calle, como vendedores ambulantes y carriteros que deben soportar el fuerte sol para conseguir el dinerito del día.

Doña Teodora Jara, de 66 años de edad, es vendedora de plumeros y camina aproximadamente 20 kilómetros vendiendo sus productos. La doña sale de Capiatá y va hasta Asunción en las zonas transitadas. Comentó que para aguantar el calor lleva un trapito mojado y con eso se humedece la cara y los brazos, más dos litros de agua para hidratarse. Cada vez que puede, se queda bajo una sombrita a descansar.

“Hace 49 años que ando así por la calle y ya estoy acostumbrada, ya me descompensé algunas veces por el calor porque tengo colesterol alto, pero aguanto, no me gusta estar en mi casa, a mí me gusta salir y trabajar”, contó doña Teodora en un imponente guaraní.

He’i que luego del trabajo, en horas de la tarde, vuelve a su casa en micro y aprovecha para asearse y tomar mucho tereré.

Panaderos ¡hasta se van a duchar!

Los que también sienten bastante el calor son los panaderos, mayormente los que todavía trabajan a leña frente a un fuego que golpea duro. Ellos también tienen sus truquitos para hacer pasar un poco este calor.

Don Tomás Acosta, dueño de la panadería “Tomasito”, del Mercado 4, comentó que aunque ellos no trabajan con raja, sino con máquinas eléctricas, igualmente el calor se siente. Para “bajar” la temperatura, los panaderos se bañan por lo menos una vez con agua tibia. Iván Paredes, uno de los panaderos, contó que le baja mucha agua con hielo y se da un descanso cada tanto para que no le sofoque tanto el hakuvo.

“Del sol no te vas a poder escapar”

Hugo Marcial Díaz es un carretillero que está hace poco tiempo en este rubro, pero ya está más que acostumbrado. Comentó a nuestro medio que a las 09:00 empieza a trabajar y a las 16:00 suelta. Él tiene preparado su termo de tereré luego que toma apenas tiene un descanso. “Del sol no te vas a poder escapar, se hace pasar tomando mucha agua y tereré. Nosotros no podemos bañarnos a cada rato porque es peligroso, va ser un golpe de calor, pero con el líquido se aguanta”, contó.

Al igual que Hugo, muchos de sus compañeros laburan transportando cargas pesadas bajo el sol y algunos que ya tienen más edad suelen descompensarse por insolación.

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