“La única respuesta que puedo dar a la ofensa es ir a la calle y decir: estoy vivo y soy más honesto que ustedes”, afirmó el expresidente brasileño.
A su alrededor, líderes del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), como su presidente Rui Falcão, lo abrazaron en el escenario y vieron cómo le caían las lágrimas al repasar sus logros en la promoción social de negros y pobres en su país.
También se le empañaron los ojos al recordar cómo un joven del empobrecido noreste brasileño, hijo de agricultores analfabetos, y que creció sorteando al hambre, cruzó el primer día de 2003 las puertas del Palacio de Planalto convertido en presidente de la República.
Falta de respeto
Lula dijo que “fue una falta de respeto a alguien que dedicó la vida a este país”, que lo hayan llevado a una comisaría.

