Un kure vendió caros sus atributos de macho

En cada hogar de la familia rural paraguaya es casi normal la tenencia de por lo menos un chancho, aparentemente porque su cría es fácil y su faena es muy provechosa para el consumo directo de su carne en tiempo de crisis.

| Por Manuel Medina

Todo está bien, pero un macho hay que castrar casi obligatoriamente para engordar, tarea que no es nada fácil y ligero y en un descuido puede ocurrir un accidente.

Y fue precisamente eso lo que sucedió esta vez en la compañía Rojas Silva, de Caazapá: sin arma alguna, un kure sa’yju hirió y partió a una pareja en dos.

Don Víctor Diosnel Benítez, 30, en su intento de castrar a su kure’i fue sacudido y le mordió cerquita de su ma’êra en su cuarto y fue auxiliado en el Hospital Regional de Caazapá.

Al igual que María Benítez, 34, quien no quiso perdonar eso y al ver lo que sufrió el marido, pensó lo peor y curiosamente se tiró desesperada encima para defender a su peor es nada, pero el chancho tampoco perdonó y herido en el asunto usó de nuevo su filoso colmillo para partirle la nariz.

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