Todo está bien, pero un macho hay que castrar casi obligatoriamente para engordar, tarea que no es nada fácil y ligero y en un descuido puede ocurrir un accidente.
Y fue precisamente eso lo que sucedió esta vez en la compañía Rojas Silva, de Caazapá: sin arma alguna, un kure sa’yju hirió y partió a una pareja en dos.
Don Víctor Diosnel Benítez, 30, en su intento de castrar a su kure’i fue sacudido y le mordió cerquita de su ma’êra en su cuarto y fue auxiliado en el Hospital Regional de Caazapá.
Al igual que María Benítez, 34, quien no quiso perdonar eso y al ver lo que sufrió el marido, pensó lo peor y curiosamente se tiró desesperada encima para defender a su peor es nada, pero el chancho tampoco perdonó y herido en el asunto usó de nuevo su filoso colmillo para partirle la nariz.

