“Gordooo, gordooo”, es el cantito que los hinchas de San Lorenzo le dedican a Néstor Ortigoza cada vez que lo ovacionan. Él no reniega del apodo y toma el cariño del público como un mimo. Sin embargo, considera que el tema de su “gordura” es un “mito”. Sí, un “mito”.
“Peso 82 u 83 kilos. En Argentinos, antes del Mundial, estaba unos kilos arriba y fue uno de mis mejores años. Soy grandote, medio encorvado, mi contextura física es así, pero ya te lo digo: lo de mi gordura es un mito. Muchos decían que solo podía jugar en la cancha de Argentinos porque era chiquita. Pero después vine a la estancia del Gasómetro y también jugué, eh (risas). Y fui a la selección de Paraguay y también jugué, eh”, explicó Ortigoza a la revista argentina.
Ortigoza contó varias anécdotas de su vida, como por qué le dicen Jonatan. “Me quisieron poner así, pero el registro civil no los dejó”.
De chico, protagonizó más de una pelea, sobre todo en los torneos por plata que solía jugar. “Pegaba y cobraba, parejo. Se daba en los potreros. La gente se corría y era mano a mano, hasta que uno caía o de afuera gritaban ‘ya está’, y se separaban. De esa tuve bastantes, pero nunca de pegarle a alguien en el piso”, recordó el pelotero paraguayo.

