Recorren unas fotos en las redes de Gaby del Campo tirando el dado en un casino.
– ¿Sos jugadora o te metiste nomás entre los muchachos del casino?
– Jajaja... Me encanta jugar dados. ¡Y más porque se acercan los muchachos! Mentira, juego desde hace tiempo ya. Me divierte. Pero me pongo frenos para no enviciarme.
– ¿Cómo te ponés frenos?
– Y trato de ir solo una vez por semana. Porque si me envicio... jajaja... No sé quién me va a parar. Una vez que probás demasiado da gusto jugar jajaja...
– ¿Y solés ganar?
– A veces, no siempre. Me siento en Las Vegas cuando estoy junto a la mesa, apostando.
– ¿Cómo jugás?
– Y tirás los dados sin que se peguen. O sea, tirás niñas nomás. Pero tiene sus reglas. Es sencillo, pero ni tan fácil.
– ¿Cuánto llegaste a ganar?
– Una vez aposté un millón y de una, doblé. Anoche no me fue tan bien por ambiciosa, porque venía bien. Pero me divertí, que al final es lo que importa.
– ¿Dónde te enganchaste con esto del casino?
– En Las Vegas cuando me llevó mi marido hace mucho ya. En muchos estados de Estados Unidos es ilegal, no sé por qué, pero en Las Vegas nos damos la libertad.
– ¿Cuánto fue lo máximo que llegaste a perder?
– Perdí tres mil dólares, pero no fue en Paraguay, fue en Las Vegas. Por suerte no era mi plata jajaja...
– ¿De quién era, de tu marido?
– No, de un muchacho.
– ¿Y aquí tenés tu grupo de amigos con los que te vas al casino?
– No, sola nomás. Me suelen acompañar mis amigos, a veces, pero yo nomás juego. – Últimamente no estás haciendo más escándalos, estás como con un perfil más bajo, ¿qué te pasó?
– Yo estoy bien. La verdad que me calmé mucho nada más. Solo eso.

