“Te pasan el dinero y se olvidan del vuelto, se quedan mirando. Agradezco a los pasajeros porque no tengo problemas con ellos”, comentó a la 730. Muchos de los ciudadanos no pierden el tiempo y se sientan cerca suyo y le dicen cosas como “para verte a vos nomás tomé le micro, tengo auto y te voy a invitar a salir”. Ella responde “está bien, señor, gracias”.
Comentó que tiene una buena relación laboral con sus compas de laburo que hasta le chistean. “Los muchachos son kachiãi, yo me río y me callo nomás. Con algunos hasta llego a chistear, pero no con todos porque son muchos”, he’i.

