- Casada ella, conoció el amor estando lejos, en los brazos de otro paraguayo también comprometido. Por esas cosas de la vida los dos volvieron a sus respectivas realidades, pero ella lo recuerda y no pierde la esperanza de volver a su lado alguna vez.
Estuve casi 3 años trabajando en España, ahí conocí a un hombre, cariñoso, dulce y me enamoré perdidamente de él. Pasamos una aventura muy bonita -lastimosamente- se terminó porque él volvió a Paraguay junto a su mujer y familia, hace un año. Después que salió de España, nunca más lo volví a ver ni hablar, recuerdo que unos días antes de volver a su casa nos peleamos.
Yo también volví al país hace unos meses, y aunque mi realidad no sea estar con él, está presente en mi corazón y mi mente y no pierdo las esperanzas de volver a verle, le amo y le extraño mucho.
Entre nosotros nunca hubo secretos, yo le acepté así, sabiendo que tenía pareja, le conocí en mi trabajo, era el jardinero de la misma familia donde me ubiqué durante 3 años y medio.
Él también sabía que yo tenía compromiso, ahora volví junto a mi pareja y mi hijo, pero por más que intento, hasta ahora no lo puedo olvidar. Nunca sentí por nadie lo que sentí por él y cada día que pasa más pienso en él, y ando muy mal con mi pareja actual.
Lo recuerdo como un hombre muy cariñoso, muy atractivo, y cuando le presentaba a mis amigas siempre se enamoraban de él, por eso no llegué a tener más amigas.
Faltando algunos días para su despedida, descubrí en su cámara fotográfica una foto semidesnuda en su cama, de otra compañera de trabajo, le reclamé todo mal y nos peleamos y ahí mismo le dejé. Me pidió perdón, pero mi orgullo era más fuerte y le dije que no le quería volver a ver nunca más y él me dijo que iba a respetar mi decisión.
Luego me arrepentí y un día antes de su viaje le volví a ver en el bus, le saludé y le deseé lo mejor del mundo, que le salga todo bien, que disfrute con sus hijos, que salga adelante porque se lo merecía, porque era un hombre luchador, sacrificado, le dije buen viaje y adiós. También le di un beso en la mejilla. Fue muy triste, no quise que termine así mi historia de amor.
Puede ser que él lea esta historia y me busque, pero lo que pasa es que él también es orgulloso aunque no pierdo la esperanza de volver a estar con él. Él fue lo mejor que me sucedió en mi vida, aparte de mi hijo, él me llenó de todo.
Mi realidad ahora es muy distinta, ya no le amo a mi marido, es un hombre muy frío, por eso del otro enseguida me enamoré, porque era muy cariñoso y atento.
Siempre supe cuál era mi lugar a su lado, pero igual era feliz, con mi marido siempre tuve problemas porque era muy farrista y me maltrataba mucho, pero ahora no le permito más que me toque o me suba la voz.
Pero igual, es muy difícil para mí fingir en mi relación, porque cada vez que tenemos sexo, yo solo pienso en el hombre que me enamoró en España.
Es una tortura para mí tener que fingir que me gusta hacerlo con mi marido, pero aguanto por mi hijo, porque yo quiero ser ejemplo para él, aunque yo me esté muriendo por dentro.
MARÍA, DE SAN ANTONIO, 29 AÑOS
RESPUESTA: Nadie puede ir en contra de los sentimientos, pero hay decisiones personales que bien o mal a cada uno le toca administrar. Tendrías que hacer una terapia breve para salirte de ese bajón anímico, el cambio de ambiente, por ir y volver de España tiene sus consecuencias, uno hace muchas reflexiones al respecto. Sería bueno trabajar la autoestima, buscar tu desarrollo personal para luego encontrar el crecimiento familiar, porque los chicos se dan cuenta cuando las cosas no andan bien entre papá y mamá por más que se quiera disimular. Tenés derecho a ser feliz y luchar por salir adelante, ojalá que muchas madres como vos ya no tengan que salir del país por motivos económicos, algunas huyendo de su realidad o fracasos amorosos, como suele pasar.

