Al respecto, el juez de sentencia Manuel Aguirre dijo en comunicación con Crónica que se trata ya de una situación incontrolable y mientras que no haya una ley que permita poder llegar a la persona que envía a través del IP, el tema seguirá en auge y sin ningún tipo de freno. Aseguró que por la falta de esa ley es muy difícil que se pueda querellar.
“El tema de las redes sociales, específicamente lo que conocemos como escrache, es lo que se llama delito de calumnias, difamación e injuria. En nuestro país es absolutamente incontrolable y difícilmente se pueda querellar. Se supone que se hace a través de los servidores y ninguno de los mismos tiene su oficina acá. Esa es una de las principales dificultades para ver si realmente el perfil es real o no”, empezó diciendo.
Explicó que no existe posibilidad de determinar de qué IP (identificación de la computadora) se realiza el escrache. Si la persona denunciada es identificada puede alegar que no se trata de su perfil, sino es una cuenta falsa. Y están las personas que no son identificadas porque realmente se esconden tras una cuenta falsa.
Falta la ley
El doctor Aguirre dijo que debe establecerse la ley que permita al Ministerio Público investigar este delito. “Se le privó a las partes de accionar contra los perfiles falsos cuando en el Parlamento rechazaron la ley (refiriéndose a la conocida como pyrawebs). En el Congreso se rechazó el año pasado el proyecto de ley “que establece la obligación de conservar datos de tráfico”.
“La gente no mide la gravedad del hecho”
Mario Velázquez, de la fundación “Protección Online”, dijo por su parte que la gente no dimensiona el grado de gravedad muchas veces a la hora de escrachar y que muchos no saben que ya se están metiendo en una cuestión legal cuando difaman, injurian o calumnian a una persona.
Explicó que falta más conciencia al respecto, ya que se da mucho el caso en el que también muchas personas se suman al hostigamiento moral contra una persona sin saber realmente si es verdad o no.
“El escrache se vuelve incontrolable en muchos casos sin siquiera confirmar la información. La gente quiere ser parte de esa queja y lo que está haciendo podría ser un delito” dijo.

