El Ciclón, de la mano de Gustavo Morínigo, llega a este compromiso motivado por su clasificación a los octavos de final de la Copa Libertadores de América y en lo único que piensa es, así como lo afirmó su propio entrenador, entrar a la cancha a ganar o ganar voi.
El Azulgrana está pasando por un proceso de renovación o nueva figura futbolística, en que Morínigo, a más de buscar ensamblar un buen equipo, bien competitivo y que por sobre todo brinde buenos resultados, también impone la disciplina, donde no podrán caber aquellos que no quieren mojar la camiseta. “Voy a jugar con hombres y no con nombres”, lo había dicho “Mori”, y lo está cumpliendo, basta que lleguen nomás ya los resultados esperados.
Por su parte, el Decano, enchufadísimo en el torneo Apertura, con ocho victorias al hilo, quiere más y más. El equipo de Fernando Jubero está segundo en las posiciones, por detrás del puntero Sol de América, y con una producción goleadora que arrasa. En cada partido, como mínimo anota tres y y como máximo, hasta el momento, siete voi.
¿Qué más se puede pedir? El menú de la fecha cuenta con suficiente condimento como para deleitarse y disfrutar de esta nueva edición, que con seguridad brindará un espectáculo acorde a la calidad de ambos equipos.
¿Y AHORA?
En el primer superclásico del año, la victoria fue para Cerro Porteño, con gol de Raúl Cáceres, en el minuto 19.

