Mercado 4: un añito más con mil historias

“Cuando era muy chica ya empecé a trabajar acá... Mi mamá me dio a una casa de familia porque no tenía cómo mantenernos, entonces temprano luego ya salí de mi casa, de la ciudad de Piribebuy, y así busqué la forma para ayudar también en mi casa”, contó doña Rosa Isabel González (64) quien es una de las vendedoras más veteranas que se encuentra trabajando hace más de 40 años en el concurrido Mercado 4.

| Por Manuel Medina

A tan solo días de festejar el aniversario número 74 de dicho mercado, los trabajadores del lugar se están preparando con todo para celebrar ese día porque para muchos es su segunda casa, y hasta en algunos casos, la única que tienen.

Doña Rosa resaltó que recuerda muy bien que cuando empezó a vender por el mercado tenía que andar corriendo de aquí para allá porque en aquellos tiempos el administrador del lugar no les permitía ingresar.

Tenía 20 años por ahí cuando eso y corriendo andaba para que no me pillen, después pasó el tiempo y nos dejaron entrar sin problema. Desde aquel entonces que estoy en este lugar y trabajo de lunes a sábado, los domingos me tomo mi día libre también porque ya estoy viejita... ¡pero me gusta trabajar!”, expresó entre risas doña Rosa quien es madre de dos hijos, abuela de 15 nietos y 8 bisnietos.

Me gusta estar acá”

A Librada Coronel viuda de Penayo (73) siempre le gustó trabajar en el mercado.

Me había casado con un pescador, él se iba a traer el pira yo después vendía. Así nos partíamos el trabajo con él”, contó doña Librada Coronel viuda de Penayo (73) quien desde hace 40 años vende pescados entre los pasillos del Mercado 4.

Ella, quien es mamá de 11 hijos, contó que toda su vida y su historia están dentro del lugar, ya que fue ahí donde se inició como trabajadora. Confesó que nunca buscó salir de ahí, ya que este populoso centro comercial es como su segunda casa.

De esto le mantuve a mi familia, siempre quise venir acá. A veces me enfermo, pero un rato nomás dejo que eso me haga mal, después ya quiero venir otra vez acá, porque es como una gran familia”, he’i.

Cocinaba con su abuela

Doña María Luisa es cocinera en el comedor del mercado.

María Luisa León (79), quien teniendo apenas 12 años empezó a trabajar con su abuela en el mercado, contó que siempre le gustó cocinar y que desde muy pequeña sabe lo que es el sacrificio de madrugar para ganarse el pan de cada día.

Era mitãkuña’i cuando empecé a trabajar, antes estábamos abajo y después subimos acá, desde esa vez que no nos movemos y temprano ya empezamos a trabajar. A las 04:00 ya me levanto y vengo acá con mi hija para preparar la comida, ella es la única que me ayuda con esto”, contó doña Luisa.

Con una bufanda de color celeste con gris por la cabeza, ella asegura que se siente muy feliz por ser parte de la familia del Mercado 4.

En burro empezó a trabajar

Felicia Portillo, vendedora.

Era muy joven y mi mamá me mandaba a vender encima de un burro la chura, así empecé a trabajar por el mercado”, contó Felicia Portillo (68) quien ya lleva casi 55 años en su puesto de venta de menudencias en el sector de carnes del Mercado 4.

La mujer, quien lleva ilustrada en el rostro una sonrisa que contagia, resaltó que una señora le ofreció para trabajar con ella cuando apenas era una niña. Emocionada con esa oferta laboral fue a contarle a su mamá a lo que la misma se negó, pero luego pudo convencerla.

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