Le pareció extraño tratándose de la Facultad de Derecho, explica en su reclamo. “Le dije que no me iría, que es mi derecho estudiar y rendir. Cuando empecé a lagrimear mi bebé me dice, ¿mamá? con su cara de asustada. Aparte de humillarme y de negarme el examen fue muy fría con cada palabra que salía de su boca, fue un momento muy incómodo para mí, y sé que también para mis compañeros del curso”, comentó.
Muchos de sus compas se solidarizaron y se ofrecieron a cuidar a la pequeña para que pueda rendir; sin embargo, de los nervios ya no pudo porque se puso a llorar. “¿Podría yo tomar un examen en llanto? Más nerviosa imposible. Me dolió que una persona extraña tenga que llevársela y escucharle llorar a mi hija, me partió el alma. Ojalá y no vuelva a ocurrir con otra madre que trabaja, estudia y tenga que cumplir con sus hijos, que nadie me dirá cuándo tengo que estudiar”, culmina.

