No podemos empezar la nota sin antes felicitar a todas las mamis del país por su día hoy de parte de todo el equipo que conforma el diario Crónica. Así cerraremos nuestra serie de publicaciones de historias y vivencias de mamás luchadoras.
La primera de hoy es Blanca González (41), quien se desempeña como chofereza de uno de los camiones recolectores de basura de la Municipalidad de Asunción. Siendo mamá soltera, sacó adelante a seis hijos. “Tengo tres hijos mayores y tres menores. El más grande tiene 26 años y el más chiquitito 11 años. Soy separada, pero también recibo la ayuda económica de su papá”, contó.
Blanca empezó desde abajo en la Municipalidad, se desempeñaba como barrendera en las calles. Siempre tuvo el sueño de manejar el recolector de basura, debido a que le gusta y también para poder así ascender de puesto y poder dar una mejor vida a sus retoños.
“Yo no sabía manejar y le pedí a mis compañeros que me enseñen, aprendí y ahí se me dio la oportunidad”, contó.
Relató que llegó un tiempo en el que tuvo que hacerse de tres trabajos para poder solventar todos los gastos que mantener una casa demanda. “Yo trabajaba en la Municipalidad y a la par hacía de limpiadora en otro lugar y los fines de semana hacía delivery. Gracias al esfuerzo mío y también del papá que me ayuda hasta ahora, hoy tengo un policía de tránsito y otra de mis hijas está estudiando para ser profesora de educación física”, siguió.
Blanca vive con todos sus hijos en la Chacarita. “Ahí crecí, me crié y les crié a mis hijos también”, siguió la orgullosa mamá.
Desde niña
Blanca siempre fue muy trabajadora. Desde pequeña se destacó por ser una guerrera, ya que quería salir adelante. “A los 9 años recuerdo que fui a la casa de una señora a pedirle trabajo de limpiadora para poder hacer para mi recreo”, contó.
Primer Día de la Madre en libertad

Felicia Ruiz Díaz (48) tiene la oportunidad de pasar el Día de la Madre con su único hijo, ya mayor de edad. Ella, hoy día trabaja como guardia de seguridad en el hipermercado El Pueblo de Fernando de la Mora. Esto, gracias al plan de reinserción social del cual también forma parte la mencionada cadena de supermercados.
“Le agradezco a Dios y a todos los que hicieron posible esto. El dueño de la empresa nos dio esto como regalo de Reyes en enero, una semana después de que yo haya salido en libertad por indulto presidencial. Estuve presa porque me metí en el microtráfico de drogas, pero gracias a la cárcel salí de eso. Hoy estoy feliz por poder pasar un Día de la Madre fuera y espero estar con mi hijo”, dijo.
Felicia contó que al entrar a la cárcel era adicta a las drogas, y tenía muchos vicios. Se sentía totalmente perdida. Pero un día, estando dentro, decidió cambiar su vida. “Yo me levanté un día y dije que iba a cambiar mi vida, y me fui a la iglesia evangélica. Hoy soy otra persona, puedo vivir con un trabajo digno. A mí incluso me diagnosticaron cáncer del cuello uterino dentro de la cárcel, pero gracias a Dios me pudieron sacar a tiempo”, contó.
Crió a sus dieciocho hijos

Francisca González (78) es una mamá que vale la pena destacar. Ella, junto con su marido, crió a sus 18 hijos con mucho amor y sacrificio. Teniendo en cuenta que sus tiempos eran otros, cabe mencionar que a toditos sus pequeños los tuvo en su casa con ayuda de las famosas parteras “chae” del barrio. Vive en la compañía General Genes de la ciudad cordillerana Caraguatay con su marido Cristóbal González (80).
Rosa María, una de sus hijas, comentó que “ella tenía que salir caminando 5 kilómetros con un balde de 20 litros lleno de grasa de chancho para vender y llevar el pan de cada día para sus hijos”.
Actualmente 14 de sus 18 hijos están vivos, ya que los demás fallecieron en diferentes circunstancias. Todos ellos ya tienen sus respectivas familias, algunos viven en Argentina y otros en nuestro país. Una de sus hijas se recibió de abogada y otro está estudiando también la misma profesión.
“Estamos felices porque ella está todavía con nosotros, la tenemos viva aún y la mimamos mucho”, finalizó.
“Él es mi bebé grande”

Rosa Bogado va todos los días al Mercado de San Lorenzo con su marido a vender pescado en el puestito que tiene. Con ellos va su hijo, Jesús María Giménez Bogado, su pequeño “bebé grande” de 21 años de edad, por quien se desvive día a día. “Con él me levanto a las 04:00, él es el primero que se levanta y me despierta. Es nuestro bebé eterno, no es fácil tener un hijo así, es el triple de sacrificado, pero el amor de una madre lo puede todo, yo por él doy mi vida”, dijo.
Contó que su exmarido, padre de Jesús, los dejó cuando él tenía apenas 5 años. Según Rosa, pareciera que nunca aceptó que su hijo haya nacido así. “En total tengo 4 hijos y Jesús es de él y tengo otra nena que tuve con él. A la nena, que ya es mayor, su papá le adora, pero a él no le quiere ni ver. Él trabaja también en el mercado y no quiere que le traiga, parece como que tiene vergüenza de él”, contó entre lágrimas la supermamá.
Por otro lado, dijo que hace ocho años está con Hernán Genes, quien se volvió en un padre ejemplar para Jesús, pues la ayuda con él y se volvió prácticamente su amigo. “Estoy feliz de tenerlo como hijo. Es muy amoroso, y ellos son los que tienen el corazón más noble”, relató.
Rosa espera a sus mellicitos

Rosa Mendoza (28) es encargada de tienda del hipermercado El Pueblo. Ella hoy festeja por cuatro, debido a que tiene dos hijos de 4 y 10 años de edad. Mientras que los otros dos están en la pancita, dando pataditas y con ganas de salir. Así es como celebra el día de la mami, con mellizos que nacerán en unos meses. Tiene 5 meses de embarazo.
Ella nos contó lo feliz que está esperando a sus retoñitos, y a la vez habló de lo difícil que es combinar el rol de trabajadora y madre. “Yo les dejo a mis hijos con mi suegra y eso me facilita bastante todo, pero es muy difícil darles el tiempo a tus hijos cuando ya estás trabajando, mayormente en un trabajo como el nuestro porque es un rubro donde también se trabaja algunos fines de semana”, contó.
Dijo que igualmente los días libres que tienen aprovechan para llevarles a sus hijos al parque. El mayor deseo que tienen es poder darles todo lo mejor, educación y que puedan estudiar para poder algún día ser independientes y grandes personas.

