Sofía Ortiz Almirón tenía 10 meses de vida cuando fue diagnosticada de insuficiencia renal crónica. A partir de allí requirió hemodiálisis peritoneal (a través de una sonda por el ombligo), que diariamente se le realizaba en su casa hasta cinco sesiones por día.
Su madre fue instruida por profesionales del Servicio de Nefrología del IPS y durante 5 años la previsional le proveyó los insumos necesarios para realizar su tratamiento, en su domicilio de Villa Aurelia de Asunción.
La sonrisa
Sofi, como la conoce la mayoría, tuvo varios ingresos hospitalarios por recaídas propias de la enfermedad. Pese a ello, nunca perdió la sonrisa y las ganas de vivir. Al tiempo de reponerse ya formó parte de la lista de espera de donación de órganos.

