El arte de utilizar la piel como un lienzo

| Por Manuel Medina
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Quien más quien menos, de chico compraba golosinas que tenían dentro las figuritas que podías pegar por tu piel con varios diseños.

Pelando brazo y con el pecho hinchado como paloma con el supertatuaje de gua’u, los chicos desfilaban frente a sus compas mostrando con orgullo ese sello que no pasaba inadvertido.

Con el correr de los años, y ya más crecidos, algunos preferían que el de gua’u sea reemplazado por uno de verdad.

Entre ellos, Milciades Israel Cuéllar Sosa, más conocido en Luque como “Isra Tatoo”, de 28 años de edad, quien dice que “a los 12 años empecé a pintar caricaturas animadas por remeras o pantalones con acrilex, a mano. Y así nació esta pasión”.

Cuenta que pocos son “los que valoran el arte en este país. Es muy sacrificado y hacer tiene su costo”. Eso sí, por ese oficio que aman, todo vale, incluso tener que ir a zonas donde el sol no alumbra para satisfacer el pedido.

“¡Cada cosa que te piden los clientes!” cuenta entre risas y recuerda rápido una anécdota de una mujer “que me pidió que le haga un dibujo en la nalga... Uno tiene que ser profesional en tu trabajo”.

Alberto Báez, más conocido como “Betto Tatuajes”, de Loma Pytã, recuerda que sus inicios en esta rama se dieron mediante la creación de una máquina casera que hizo de un motor de una vieja radiocasetera una cuchara o un bolígrafo. Así fue creciendo hasta tener una máquina profesional.

Con el tiempo nos fuimos perfeccionando”, al punto de también tener que llegar más allá de lo pensado. “Hay quienes quieren algo sencillo, pero también te piden hasta debajo de los senos algo raro, o cubrir una cicatriz de cesárea... ¡Tenés que tener una concentración!, porque no tenés margen de error”.

NOVIO DEJADO

Un cliente se tatuó el nombre de su novia entre flores, pero luego hubo que borrar porque su novia le dejó para casarse con otro”, recuerda “Betto”.

LO QUE TENÉS QUE SABER

Muchas veces, las tintas que se usan en los tatuajes pueden producir una suerte de alergia en las personas, por lo que se recomienda acudir a un dermatólogo de hacer falta.

Además, el lugar en el que se practica debe ser higiénico y limpio. Una constante es que sí duele y, además, que por lo general no hay que tomar sol o meterse en piletas inmediatamente hecho el tatuaje.

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