Una preocupación de la gran siete es la que se instaló entre los pobladores de la Calle 26 de Febrero del lado oeste como consecuencia de una vacunación que realizaron en el pasado mes de febrero profesionales de Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa).
De acuerdo a los lugareños, que tienen por lo general entre uno a tres animales, luego de una campaña que se realizó contra la fiebre aftosa, los animales comenzaron a mostrar señales que no eran “normales”, como hematomas e hinchazones en el cuello que hasta ahora no bajan.
Don Gregorio Benítez, uno de los lugareños, dijo que a las vacas “se les cortó la leche”, en tanto que todos los animales “quedaron con dolores y sin poderse mover, les dejó kangy”.
Ante esta situación, manifestó que una serie de vecinos que se vieron afectados por esta extraña reacción a los efectos de esta vacuna, escribieron una atenta nota a la Senacsa con el objetivo de conocer cuál podría ser una solución, “y nos dijeron que le pongamos hielo por el cuello”.
190 animales
A criterio de don Gregorio, en total son unas 50 personas las que se vieron afectadas por este tremendo perjuicio, atendiendo a que no solo enfermó a los 190 animales que aproximadamente fueron vacunados, sino que además, les cortó a los dueños la posibilidad de obtener alimentos de los mismos e incluso hacerlos trabajar.

