“Solemos hacer muchos sombreros para mandar al Brasil. Y mandamos casi todo terminado, pero no con un acabado como para venta porque ellos le dan tu toque allá cuando llega”, he’i. Contó que por sobre todo es en las zonas veraniegas donde más llega su producto, un mercado por demás exigente.

“Se vende todavía, de esto le mantengo a mi familia desde hace años” comentó con el orgullo de haber sabido ver dónde estaba el negocio. Cada sombrero vende a 6 mil guaraníes sin terminar. Si ya están totalmente acabados, llega a 11 mil guaracas.
En cuanto a su producción, dijo que hace más o menos una docena de sombreros al día, aunque también están las pantallas. “Depende mucho también del pedido que reciba para hacer más”, contó el artesano.
Desde pequeño
Don Maldonado contó que desde los 12 años supo lo que es el trabajo con el pirí, ya que sus padres le enseñaron a tejer los sombreros y las pantallas. A pesar del tiempo que le lleva terminar uno solo de estos sombreros, él asegura que solo se necesita concentración y amor en lo que hace para que salga bien.

