El terror se encerró tras las rejas de Tacumbú a poco menos de un mes de aquel incendio, en uno de los talleres de la cárcel, que paralizó y dejó en jacque a toda la ciudadanía y las autoridades.
Al igual que la familia de Blas Gaona, agente penitenciario fallecido en aquella tragedia, esta vez la familia Bogado Romero vivió en carne propia momentos inimaginables, pero afortunadamente con un final feliz, por decirlo de algún modo.
Las “trincheras” propias de un campo de batalla se generaron en el pabellón conocido como de “Alta Seguridad”, donde se encuentran los reos más “densos” entre ellos miembros de la ACA, EPP, de la guerrilla rapai PCC y algunos condenados por crímenes “pesados”, hasta donde había llegado Néstor Bogado Romero (48), para llamar la lista, como todos los días.
Sin embargo, según relató su hermano Enrique, apenas entró al sitio se encontró con un estoque que lo apuntaba directo al cuello y ahí nomás dos reos lo redujeron.
“Al entrar ya le pusieron un cuchillo por el cuello, ‘me sacudí de ellos y me vinieron todos encima, me jugaron como para clavarme en la panza o entre la pierna, me esquivé y comí un machetazo (arma casera que fabrican en el penal, de 60 cm) por la cabeza’ me contó”, señaló Enrique.
“Pensamos que iba a morir. Somos ocho hermanos y apenas nos enteramos vinimos todos a ver cómo estaba. Gracias a Dios fue una desgracia con suerte”, expresó.
Segunda vez
Sus familiares comentaron que no es la primera vez que resulta herido durante un lío dentro del penal, ya que Néstor, con 26 años de antigüedad en el sitio, hace alrededor de 10 años había recibido una estocada en la espalda durante un amotinamiento. El hombre recibió en esta ocasión un corte en la cabeza de alrededor de 10 centímetros, comentaron.
“Estamos acostumbrados”
La vecindad del barrio Roberto L. Pettit, donde se encuentra ubicado el penal de Tacumbú, manifestó que ya están acostumbrados a los líos dentro del penal. Algunos sí dijeron que no temen a que ocurra algo que pueda poner en riesgo la vida de los vecinos, ya que la Policía al toque se arma para hacer frente a la sitú que se presenta.
Por su parte, otros aseguraron que si bien la cárcel es bastante segura, temen que pase algo que realmente pueda poner en riesgo la vida de inocentes, asegurando que nadie está tan seguro en los alrededores.
Por su parte, doña Yolanda Martínez despotricó contra los jueces y los fiscales, asegurando que los mismos por cualquier cosa nomás ya les mandan adentro a los detenidos como si el penal fuera un “hotel”.

