Todo lindo hasta ahí, se encendieron las luces y el chute se dio con mucha emoción, solo que los peloteros estuvieron apagados y sin ideas para concretar algún golcito.
Lo cierto es que la fiesta se vivió, pero sin la emoción de los goles, y en especial por parte los riveristas, que chochearon después de mucho tiempo un partidí de clase A en su campo de juego.
Lado malo
El lado negativo del festín fue que el vestuario visitante no estaba en condiciones. Mucho olor a thinner, pintura y hundimiento del piso.

