La vida difícil, la falta de trabajo, las malas yuntas, el buscar la “salida fácil” y otras cosas más que lo llevaron a andar por el mal camino hicieron que la vida de Pedro Gómez toque su punto más bajo cuando cayó preso por un caso de hurto. Derechito fue a parar a Tacumbú, donde lejos de arruinar para siempre su futuro, empezó un cambio que hoy le da la oportunidad de ver las cosas de otra forma.
“Vivir lejos de la familia es difícil” comienza diciendo con voz de quien sabe que tomó una mala decisión. Muchas veces no dio importancia a lo que pasaba con sus seres queridos, pero los días tras las rejas le hicieron valorar a los suyos.
“Mi abuela siempre quería que toque la guitarra, pero nunca le hice caso, hasta que entré a la cárcel. Al paso del tiempo conocí el pabellón Libertad que es un oasis en medio del desierto y ahí empecé a valor todo y aprendí a tocar la guitarra” comentó, resaltando que ese fue solo el primer paso de una nueva vida. Una meta que cumplió para proyectarse.
Pedro ahora mismo está buscando un trabajo cerca de su casa ya que solo tiene permiso de estar por la calle hasta las 20:00 horas, límite impuesto por una medida alternativa que le permitió volver a casa. “Ahora solo quiero trabajar para ayudar en mi casa y a mi bebé”, he’i.
Incendio
Pedro recordó una fuerte experiencia que le tocó vivir en la cárcel, cuando el incendio del pasado 10 de junio. “Nos despertamos cuando escuchamos el silbato, salimos y el fuego ya estaba inmenso. Fue terrible” he’i.

