Pero hubo una familia que no lo pudo hacer. Al contrario, fue justamente la naturaleza de la vida la que tocó a su puerta avisando que Denis Rubén estaba pidiendo llegar a este mundo. En medio de esas terribles condiciones climáticas, debieron abandonar su casa y salir rumbo a un nosocomio.
Cerca de las 23:00 horas, llegó a la Unidad de Salud Familiar doña Gloria Ester Alonso, de 28 años, con los primeros signos de trabajo de parto en medio de una inmensa oscuridad, ya que la energía eléctrica se tomó “vacaciones” porque el cielo se “caía”.
La mujer embarazada de su segundo bebé fue atendida por los profesionales que se encontraban en el lugar de pura casualidad, para suerte de la parturienta, ya que su horario había terminado y esperaban que el “tiempo” les deje salir.
El desafío principal fue la densa noche. Dar a luz a oscuras no fue tarea fácil. Ante la falta de energía eléctrica, los médicos procedieron al acompañamiento del trabajo de parto iluminando el puesto con los faros de una motocicleta y de una camioneta.
Ya después de varias horas de trabajo de parto, se dio el ¡alumbramiento! A eso de las cinco de la mañana, el doctor Miguel Aquino, el licenciado Agustín López y el agente Juan Armoa trajeron al mundo exitosamente a un vigoroso varoncito de 3.350 gramos y con excelente vitalidad.
Satisfacción
Uno de los profesionales valé que se las ingeniaron para traer al mundo al bebé en medio de la oscuridad, el doctor Miguel Aquino, dijo que siente una gran satisfacción porque todo salió bien, pero que a la vez se siente preocupado porque esa noche se encontraban en el puesto de salud por pura casualidad, ya que ellos suelen estar solo hasta las tres de la tarde, y se pregunta “qué hubiera pasado si no hubiésemos estado. Pese a todo, el chiquito eligió bien el día de su llegada al mundo”.
“Estoy muy agradecida con todos”
Doña Gloria Alonso dijo estar muy agradecida con los doctores que la asistieron, durante la llegada de su segundo hijo en medio de unas condiciones que nunca nadie hubiera deseado.
“Ellos hicieron de todo para que todo salga bien, incluso -como hacía demasiado frío- esa noche le llevaron a mi bebé para calentarlo con la calefacción de la camioneta, ivale hikuái (son genios). Estoy muy agradecida con todos”, dijo la doña.
Sobre lo que pasó ese día, comentó que “temprano ya me empecé a sentir mal, pero por el mal tiempo no me podía ir junto a los doctores. Trataba de atajarme, pero eso es algo que no se puede atajar”, dijo entre risas la feliz mamá.
“Gracias a Dios mi bebé está demasiado bien. No tengo cómo pagar a los doctores que me atendieron muy bien y a pesar de todo se ingeniaron para hacer su trabajo, porque ni vela teníamos”, finalizó.

