Ella sobrevivió -junto con otros tres compañeros de laburo y el piloto-, a un accidente aéreo ocurrido el pasado viernes en el Chaco, cuando la avioneta en el que iban aterrizó de emergencia y luego explotó. Para Estela es un regalo de la vida. Contó que pasó de una terrible pesadilla a un momento que la fortaleció más aún en su fe.
“Fue un milagro de Dios cómo nos salvamos, que estemos vivos. Fue un momento terrible lo que pasamos”, comenzó contando. “Fuimos a realizar un trabajo y cuando volvíamos en la avioneta la puerta del lado del acompañante del piloto se abrió sola. Ahí ya nos asustamos todos.
El pilotos nos dijo que nos atajemos fuerte y que intentaría buscar alguna pista dónde aterrizar. Pero al descender agarramos unos cables y ahí empezó lo peor. Veía como mis compañeros se atajaban fuerte. Al tocar suelo nos desplazábamos llevando todo en el camino. Fue terrible”, dijo.

“Ya cuando la avioneta quedó quieta, todos mis compañeros bajaron, menos yo. No podía quitarme el cinturón de seguridad. Ahí ya vi llamas que se prendían en las afueras de la avioneta. Pensé que era el fin. Fue ahí que mis compañeros se percataron que yo no bajé, y como unos verdaderos ángeles del cielo subieron a rescatarme. Logramos salir todos a tiempo antes que la avioneta explote”, dijo.
“Llegué a pensar en lo peor, pero algo me sostuvo”.
Estela contó que tras la experiencia vivida tiene como para realizar un libro. “Dios siempre nos protege. Eso es categórico”, comentó.
Dijo que lo primero que hizo al llegar a su casa fue abrazar a sus hijos y a su nieta. “El poder verlos y abrazarlos fue muy emocionante, porque la verdad, llegué a pensar en lo peor, pero algo me sostuvo”, dijo.
Finalmente, agradeció a Gianfranco Mancusi, Bruno Jara y Jurgen, el piloto. “Cuando solo veía fuego y no podía abrir el cinturón, y ellos me sacaron”, dijo.
LO QUE PASÓ
DESTRUIDA
Tras el aterrizaje de terror, la avioneta se incendió y explotó. Quedó destruida.
AYUDA
La estancia “La Fortuna”, queda a metros de donde cayó la avioneta, acogió a las víctimas.
GRACIAS
Estela contó que fue a misa para agradecer a Dios por poder contar esta historia.

