Arpista “tocó” el corazón de todos

| Por Manuel Medina
Don Ortega emocionó a enfermeros, doctores y pacientes del hospital.
Como antaño. Don Armando dijo que tocar le llevó a sus antiguas épocas.

Hace más de 15 días que don Armando Buenaventura Ortega, de 86 años, se instaló en una sala del 6.º piso del servicio de cirugías del IPS, en donde fue intervenido quirúrgicamente por unos problemas de estómago que estaba teniendo.

Ya encariñando con el personal de blanco, un día le contó al licenciado Francisco, uno de sus enfermeros, sobre su amor a la música y que él era arpista. Francisco fue quien le dio ánimos para traer su arpa al hospital, ya que tenía mucho interés en su arte.

“El enfermero Francisco es quien venía y me hablaba siempre, le conté que era arpista y me dijo varias veces para que toque. Ahí le pedí a mi hija que me traiga y mostrarle lo que sé hacer a todos: tocar el arpa”, contó el anciano músico, con voz de emoción, ya que ese humilde gesto lo realizó para agradecer la buena atención que recibe de los enfermeros.

Don Ortega resaltó que volver a escuchar el aplauso del público le reconfortó el alma y le hizo recordar viejos tiempos. “Ellos me atienden bien, todas son buenas personas y les pago como mejor me sale, que es tocando el arpa”, he’i don Armando.

SUS ANÉCDOTAS

  • 34 AÑOS
    • El arpista vivió en Argentina por más de tres décadas y ahí trabajó como profesor del arpa paraguaya.
  • POR EL MUNDO
    • Don Armando recorrió varias ciudades del mundo ejecutando el arpa y llevando lejos nuestra música.
  • EL PRIMERO
    • El arpista contó que él fue el creador de una de las primeras escuelas de arpa que se tuvieron en el país.

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