Agarra sus bolsas y sale de su humilde vivienda. Le toca recorrer lo largo del vertedero Cateura, Asunción, en busca de cartón, plástico y hule, y de enfrentar todo lo que ahí se vive.
Ya cerca del mediodía, regresa a su casa y, con la ayuda de su doña, clasifica todo lo que trajo.

Le fue bien, por lo que una sonrisa adorna su cara. “Son los ‘angelitos’ que nos cuidan y hacen que las cosas nos vaya bien. No me puedo quejar”, dice el reciclador.
A la consulta de a quienes hace referencia cuando nombra la palabra “angelitos”, confiesa que “a nosotros los recicladores nos cuidan las almas de los bebés que fueron tirados en este lugar, son nuestros ángeles. Nos protegen de toda inseguridad que hay”.
Muchos trabajadores coinciden con él. Es que la misma respuesta da doña Susana. La misma contó que su hijo hace 9 años encontró un feto a quien le hicieron su nichito en su casa.
“Es triste que se haga eso con esas pobres criaturas. Son nuestros protectores, sentimos que nos protegen de cualquier accidente, de la insalubridad que se vive ahí”, comentó.
Por su parte, doña Narcisa Jara (72) he’i que “claro que cuidan de todos estos “angelitos”. A la mayoría se le hace un nichito en el lugar”.

Sacrificio y salud para llevar la plata de cada día a casa.
Diego Alves contó que ser “ganchero” es sacrificado porque no solo se trabaja mucho, sino que además, en cuanto a salud, afecta un poco avei.
“Qué le vamos a hacer... Somos pobres, pero nunca vamos a dejar de luchar por la familia” dice con una voz cargada de tristeza al comienzo, pero llena de orgullo al final.
“El plástico nos agarran a 1.000 el kilo, el hule a 600 y el cartón a 300 guaraníes. Cuando juntás bien y la búsqueda en el vertedero te sale todo bien, podés hacer 80 a 120 mil guaraníes por día”, he’i.
Ya se dieron hallazgos
El pasado 30 de mayo, una “ganchera” encontró a un recién nacido en una caja de madera envuelto con un paño.
No hay responsables
En la mayoría de los casos, los intervinientes no logran encontrar a los responsables del abandono.

