
Insaurralde, de profesión astillero, contó que toda su vida vivió en la zona 5-B del barrio Santa Ana y que la última vez que subió el río como ahora fue hacia 1997, cuando donde tuvo que salir de su casita también por mucho tiempo. “Durante estos dos años intenté volver en tres oportunidades, pero no había caso, era imposible. Ahora es que está todo seco y volví con mi familia”, dijo.
Cristobal resaltó que esta con esperanzas de que se construya la franja costera y no tenga que volver a salir de su casa una vez más, aunque para él y toda su familia ya se hizo costumbre “correr” de la crecida. “La semana pasada vine para retocar otra vez la pintura, revocar y ver la parte eléctrica, pero antes era imposible”, terminó diciendo el karai.
Unas 400 familias
Decidieron abandonar los refugios y volver a sus casas, ya que las aguas volvieron a bajar.
Franja costera
Los afectados esperan con ansias que el proyecto de la franja costera se convierta en realidad.

