Vecinos viven bajo salpicados por barro

Don Eleuterio Bobadilla (42) es propietario de un vivero en el barrio Hipódromo de Asunción, por lo que dentro de su rutina diaria está regar sus plantas todas las mañanas.

| Por Manuel Medina
SALPICADOS. Los autos al pasar salpican todo con barro las paredes de los vecinos

Pero hay otra tarea relacionada al riego también, de la que está harto. Por culpa del barrial que se arma frente a su casa, Eleuterio tiene que manguerear todas las tardes su muralla y su vereda, ya que los autos al pasar por ahí terminan enchastrando todo el barro por el frente de su propiedad. “Ya reclamé mucho pero nunca me hicieron caso”, dice don Eleuterio.

El agua servida con barro que se junta en Concepción y Timbó, a unos 100 metros del Registro Civil Central, en Hipódromo, “ya es un problema de hace mucho tiempo que hasta hoy no tiene solución”.

En esta zona se junta toda agua que viene de las partes altas del barrio y se estanca ahí. Los vehículos que pasan terminan haciendo verdaderas pinturas de barro sobre las murallas de las casas. Sentarse tranquilamente a tomar un tereré en la vereda es algo impensable, al menos que a uno le guste la fangoterapia.

Otro vecino, Ramón Vázquez (52), dice que tuvo que pagar a alguien “para que me venga a tirar escombros en los enormes baches que tenía casi en la entrada a mi casa. Días atrás intenté pasar y me resbalé cayendo al asfalto y me golpeé fuerte y no me quedó de otra que sacudirme y tragarme el dolor por la impotencia y rabia que sentí”.

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