El “seguridá”, como pillando que los tipos querían ingresar a robar en la casa, logró convencerlos para que lo dejaran ingresar a la vivienda y pueda decir al dueño que abra el portón y ahí cometer el atraco.
Sin embargo, el mismo buscó refugio con el propio dueño y le comentó todo lo que pasaba. Los desconocidos rajaron, pero un rato después regresaron y se metieron adentro. Redujeron a todos los presentes y se apoderaron de unos 60 millones y volaron a bordo de un vehículo Toyota, color plateado.

