No se despidió de su papá ejecutado

IRÁN. Asna Rahimi, de 11 años, tenía la esperanza de tener a su padre de vuelta en su casa. Pero el régimen de Irán tenía otros planes para Bahman Rahimi, uno de los cientos de prisioneros políticos. El pasado 2 de agosto fue ejecutado en la prisión de Gohardasht.

| Por Manuel Medina
La pequeña Asna llora a su padre.

Él me había prometido que pediría un encuentro para mí. Yo estaba tan feliz, pensaba ir y traer a mi papá de vuelta a casa”, reconoció Asna, en un desgarrador mensaje entre lágrimas.

La ilusión de volver a encontrarse con su padre se convirtió en una escena de terror en apenas segundos: “Cuando llegué, encontré su cadáver”.

Visiblemente conmovida, la niña repudió la ejecución de su padre, quien fue colgado por las autoridades persas.

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