“No voy a negar, yo robaba antes, cuando tenía 13 años, pero después entendí que estaba mal, y decidí dejar eso. Hoy trabajo de forma honesta, pero nos cierran las puertas” dijo el vendedor de frutas.
Comentó que tiene un hijo de 6 años, y que cuando lo tuvo por primera vez en sus brazos, la decisión de seguir luchando por un mejor futuro se afirmó aún más.
JUNTA MONEDAS
“Cuando uno tiene hijos te cambia más todavía la vida, ya pensás diferente. Y qué vamos a hacer, tenemos que luchar por nuestros hijos, pero la plata que ganamos no alcanza. Yo muchas veces cuando veo moneditas por la calle junto, me sirve mucho eso a mí”, siguió.
La primera salida que vio fue la de dedicarse a la venta de productos en la calle, ya vendió de todo un poco y hoy día vende frutas y verduras en los colectivos. Édgar vive en Capiatá Ruta 1 con su señora y su pequeño hijo de seis años.
Sueño del negocio propio
Édgar comentó que a las 04:00 de la mañana ya está como rulo de estatua en su puesto laboral en km 9 que está sobre Eusebio Ayala. “Yo tengo mi patrona y vendo lo que me da. De acuerdo a la venta del día ella me paga. Ahora estamos mal con las ventas porque no podemos subir a los colectivos con aire, pero siempre vamos a seguir luchando acá” he’i.
Los sueños de Édgar son grandes según él mismo lo relató. “¿Quién no sueña con tener su negocio propio alguna vez?”, fue la pregunta y respuesta clave a la vez al momento de ser consultado al respecto. Anhela que su hijo pueda tener las posibilidades que él no tuvo.
TARDE
Édgar se retira a las 20:00 cuando llega a vender todos sus productos, pero cuando no suelta a las 22:00.

