La cuestión no fue para nada fácil para el Decano, especialmente en la primera parte, donde se vio un rendimiento bajo, que por momentos creaba nerviosismo en la afición franjeada.
A lo que salga y con más fuerza que juego vistoso, los olimpistas buscaban adelantarse en el marcador, ante un ordenado Sol de América que apostaba al contragolpe y tuvo chances para dañar.
Dos cabezazos, de Cristian Riveros y Fredy Bareiro, fueron las jugadas más claras que tuvo el local en esa etapa.
Ya en la complementaria, el Decano se vio obligado a mejorar y logró despertar en algunos pasajes. El Danzarín ya tenía al amenazante “Pinti” Álvarez en cancha, arriesgando más y con la intención de dar el golpe de gracia.
Pero apareció Riveros para eliminar la incertidumbre en Para Uno. El volante, bien a su estilo, ya había tenido chances de anotar en varias jugadas y consiguió su premio para el alivio de los franjeados. En un momento clave, el mediocampista clavó un cabezazo en el ángulo para desnivelar la balanza, tras un centro perfecto de Jorge Mendoza.
A partir de allí, el Decano se tranquilizó y comenzó a aprovechar los espacios de los solenses, que ya se veían desesperados y casi sin ideas para intentar igualar el marcador en los minutos finales, que al fin de cuentas no lo consiguió.
Olimpia trepó a la punta a lo Riveros, con guapeza, fuerza y entrega.

