El karai comentó que unos días después el extraño ser se hizo sentir nuevamente. “Mi hijo le sintió en el pasillo. Incluso grabó con su celular los ruidos que se escuchaban. Era increíble, nos asustó muchísimo” dijo.
Tras este último acontecimiento, que dejó bastante asustada a toda la familia, don Julián junto con su esposa recibieron visitas de unas religiosas en su casa, ubicada en la zona Norte de Fernando de la Mora.

Las mismas rezaron y colocaron santos de aquí para allá en el lugar. Además echaron sal gruesa en diferentes rincones de la vivienda. Tras esto, según comentó don Julián, el extraño ser se mandó mudar.
“Colocamos santos a lado de nuestra cama y en otras partes de la casa. Vinieron dos hermanas a rezar. También nos dijeron para echar sal gruesa. Lo hicimos. Desde esa vez, ya no tenemos ninguna manifestación por parte de este ser. Esperemos que ya no vuelva”, he'i.

