El señor Bernardo Bareiro (55) dijo que él lleva viviendo en el barrio hace 25 años ya y que antes esta situación no se daba de esta manera.
“Esto llegó a cambiar hace unos 12 años. En la zona, unos metros arriba se encontraba una especie de lagunita, que para crear un asentamiento en la zona abrieron un canal y toda el agua que estaba acumulada en el lugar terminó arrastrando esta calle. Desde ese momento inició nuestro calvario”, he’i.

“Fuimos varias veces hasta la Municipalidad para intentar obtener una solución y hasta el momento no pasa nada. Nuestra comisión vecinal hace actividades para comprar las piedras y somos otra vez los vecinos los que nos vemos obligados a convertirnos en obreros y construir estos muros que muchas veces con las fuertes lluvias son llevados por el raudal” agregó.
La señora Blásida de Florentín (58), también antigua pobladora del barrio, comentó que el raudal “ya llevó gran parte de mi muralla. Necesitamos una urgente solución. El último muro que construimos entre los vecinos costó cerca de 10 millones y no podemos seguir así”.

