“Su mamá no le quiere, le rechaza, no le alimenta... es mala con esta vaquita. Por eso traje conmigo a casa para cuidarle”, contó. “No le voy a tener mucho tiempo conmigo. Seguramente unas semanas más se va a quedar aquí en casa hasta que tenga fuerzas. Ahora tiene recién cuatro días de vida”, nos dijo. Ante la pregunta de si le gustaría adoptarla como mascota, dijo que le encantaría, pero que por el tamaño que va a tener cuando crezca ni siquiera puede pensar en eso.
No es su primera vez. Antes ya tuvo una oveja, a la que sí pensó adoptarla y dejarla con ella, pero no pudo ser. “A la oveja le traje porque su mamá murió. A esa le tomé demasiado cariño, porque era como una criatura. Me seguía a todos lados. Pero lloraba muy fuerte y molestaba a los vecinos. Por eso tuve que devolverle en la estancia”, contó. Tania tiene un novio estanciero y ya dejó la carrera de periodismo, porque está descubriendo que su futuro está en la carrera de Veterinaria.

