Cerca 30 pequeños pacientes, afectados con cáncer, acompañados de sus familiares, festejaron su día rodeados de sus doctores y enfermeros, con quienes prácticamente ya tienen un vínculo familiar.
“Es una actividad que venimos haciendo desde hace un buen tiempo, antes lo hacíamos solo un día y este año empezamos una semana antes porque los niños merecen ser festejado todo el tiempo”, contó la profesora Mónica Mendoza, docente del aula hospitalaria

