Como cualquier otro día, Osvaldo había retirado a los retoños de la escuela al mediodía, pero a diferencia de otros días, decidió dejarlos en casa de la abuela y dirigirse a su domicilio, donde ni siquiera imaginó que lo esperaba la muerte. Investigadores tienen la leve sospecha que el hombre conocía a sus atacantes, o al menos los habría recibido en la casa. El finado contaba con antecedente por apropiación. En la vivienda no se registró faltante de pertenencia alguna.
Sin que nadie pille, lo asesinan en su casa
MARIANO ROQUE ALONSO. La radio a todo dar, las puertas abiertas sin rastro alguno de haber sido forzadas y el cuerpo de Osvaldo Maldonado Miranda tendido en el suelo en medio de un charco de sangre fue el escenario con el que se encontró doña Guillermina Ferreira Martínez, su esposa, a la llegada a vivienda ubicada en el barrio Arecayá, en la tarde del miércoles. El cuerpo presentaba al menos cinco impactos de bala.

