Todo comenzó por unas supuestas falsas acusaciones que podrían ensuciar el nombre de toda su familia, según afirmó Zacarías Irún, quien por este motivo había enzoquetado una querella contra el edil luego que este lo había tildado de ladrón.
La audiencia de conciliación se llevó a cabo ayer durante la mañana y como ya se esperaba, el líder político del Alto Paraná no asomó sus narices por el Juzgado. Según sus allegados, no quiere negociar con su adversario.
Al parecer, el pintoresco concejal se volvió la piedra en el zapato de la esposa del colorado, la capeta municipal Sandra McLeod.

