
SACRIFICIO. Es la palabra que mejor define la vida de esta mujer. Es chiquita, de 67 kilos a lo sumo. ¿Su trabajo? La herrería. A Liz Margarita Giménez (31) desde niña le gustó el arte.
“Y ahora, de grande, estoy haciendo arte”, comentó mientras soldaba un hierro, y tirando por la borda aquello que trabajar con hierros es un trabajo pesado, solo para hombres.
Hace un poco más de 6 años tomó coraje y comentó a su pareja que quería trabajar en la herrería con que cuentan, denominado “Kambaleche”, que está ubicada sobre Acceso Sur, en la ciudad de Ñemby.
El hombre le dijo que sí, pensando a lo mejor que quería atender a los clientes o estar en la parte administrativa. Pero Liz, quería trabajar de “herrera”.
“Aprendí rápido a usar las máquinas, soy buena en esto (risas). Acá hago de todo, soy una herrera más del grupo. También atiendo a los clientes, pintamos los trabajos (rejas, puertas, etc)”, comentó.
Liz encara el laburo con responsabilidad y mal no les va. Al contrario. “La clave para que este negocio funcione es la confianza del cliente”, tiró.

A la consulta de si no nota algo de asombro en la mirada masculina cuando entran al negocio y la ven soldando o algo parecido, comentó que “muchos se asombran cuando ven lo que estoy haciendo. Pero ni la fuerza, ni el conocimiento, ni el prejuicio, nada de eso es un impedimento para dedicarse a la herrería. Pero sin dudas que en este mundo cambiante a muchos les cuesta adaptarse a ver a una mujer con una soldadura en la mano”.
Pocas
En nuestro país son pocas las mujeres que se dedican a la herrería.
3 mujeres más
En la herrería en cuestión hay otras chicas de “hierro” que trabajan a full.
Dos hijos
Liz Giménez comentó que su esfuerzo y sacrificio es por y para sus hijos.
Muchos pedidos de rejas y portones por la inseguridad.
Don Arnulfo Moral, propietario de la Herrería “Kambalache”, comentó que Liz hace un papel excelente dentro del local. “Es muy responsable y aplicada. Maneja y hace de todo. Es una talentosa”, dijo.
Por otra parte, don Moral comentó que los pedidos con que más cuenta son de portones y rejas por la inseguridad que siente la gente. “Vendemos muchísimos, sobre todo las rejas. Principalmente, son las empresas o negocios los que mandan a enrejar su local por temor. Es algo increíble pero la mayoría de los pedidos son de empresas y negocios”, dijo.

