Si bien algunas fábricas ya cuentan con máquinas más sofisticadas, la producción artesanal es la que sigue generando recursos para el 60% de la población que se dedica a la confección y venta de los balones.
A pesar de la competencia los artesanos se esfuerzan en colocar sus productos.
En la ciudad existen 45 fabricantes registrados, pero con sus propias marcas 5 solamente, que a su vez contratan costureros para el trabajo de coser la pelota a mano.
Hace 25 años que don Jorge Riveros es uno de los fabricantes en “el barrio de las pelotas” donde funcionará el centro turístico pelota róga.
Trabaja con su hijo y un ayudante unas 8 a 12 horas diarias, de acuerdo a los pedidos que son variados, en temporada alta puede llegar a 2.000 por semana. Básicamente arman la pelota, don Riveros prepara las formas con la serigrafía dando color al cuero y los artesanos cosen, después se vende a los comerciantes.
La venta se hace al país, se distribuyen de norte a sur, Ciudad del Este, Encarnación, donde se concentra la mayor cantidad de clientela. Desde que uno entra a Quiindy se puede ver a los revendedores sobre la ruta que ofrecen desde 15 mil, el más chiquito hasta 150 mil guaracas, el más caro.
LOS PRECIOS
G. 25.000 a 120.000 Los precios varían de acuerdo a la calidad, de todas las modalidades, las profesionales son más caras.
Por semana
G. 1.500.00 Es el pago a los costureros, en una temporada de muchos pedidos. Lo mínimo es entre G. 300 y 400 mil.
La más antigua
El pionero en la fabricación de pelotas fue el finado don Diego Paredes, quien dejó la empresa y la marca Diepar a cargo de su hijo Cayo Paredes, la segunda generación de la empresa familiar.
Siempre van mejorando, antes era totalmente hecha a mano, ahora parte es mecanizada porque son troquelados, aunque la costura siempre es a mano. “Hay también los balones sin costura, que también tiene su proceso, pero también una parte manual, tiene más tecnología conocida Termotec como vienen las marcas reconocidas, nos estamos actualizando, ya tenemos ese tipo de pelotas”, comentó.

