“Queremos ser ejemplo para muchos jóvenes”

El perfil de alumno que sale de la escuela secundaria y acto seguido entra en la Universidad se va diluyendo como pintura por madera. En las diferentes universidades de nuestro país se puede notar que cada vez hay más “estudiantes senior”.

| Por Manuel Medina
OTROS TIEMPOS. Según los jóvenes, los alumnos de más edades son los más aplicados.

Para ellos (o en todo caso para la mayoría de ellos), la Universidad es una verdadera elección. Quienes deciden retomar una carrera interrumpida o hacer sus primeros pasos en las aulas universitarias después de cumplir los 30, 40, 50 o 60 años, llevan una carga más pesada que sus compañeros recién salidos del secundario: un trabajo, una familia, hijos, etc.

Luchar siempre. Rendirse jamás. Tenés que demostrarte a ti mismo que tenemos potencial y que para estudiar no importa la edad”, comentó Gladys Gosling, una universitaria de 63 años. Coincide con ella su compa, Juan Gómez Cálcena, de 53 años.

Nunca es tarde para estudiar. Queremos ser ejemplo para muchos jóvenes”, agrega Cristina Mayeregger, de 53 años. “Lo hago para que mis hijos tomen ejemplo de mí y no se aparten de sus estudios, y que nunca digan que es tarde para estudiar”, comentó por su parte Myrian Ortiz (48).

Todos ellos cursan el último año de la carrera de Derecho en la Universidad Nacional de Asunción. Están a unos meses del tan anhelado cartón. Comentan que están plenamente adaptados al grupo estudiantil, pese a la diferencia de edad para con muchos de sus compas. Incluso trabajan en forma coordinada con sus compañeros que los ayudan en todo momento. “No solo estudiamos para tener el cartón, sino que queremos ejercer la profesión”, coincidieron todos.

“Tuve que esperar 25 años”

Detrás de cada uno de los alumnos “senior” hay una historia. La mayoría coinciden que en su momento de juventud no pudieron estudiar por diferentes circunstancias de la vida. “Yo tuve que esperar (para estudiar) 25 años para dedicarme al cuidado de mis hijos, no tuve de otra. Ahora que ya están todos grandes puedo continuar estudiando” dijo Miryan Ortiz. “En su momento no pude porque no me daba el cuero y ya comencé a trabajar y tuve mi familia. Ahora puedo estudiar y ya estoy por terminar mi carrera. También ahora dejé muchas cosas por ir a la Universidad, pero todo es porque nos fijamos un objetivo”, dijo Juan Gómez Cálcena.

En la última década

La cantidad de alumnos mayores de 30 se multiplicaron: la cifra creció el 50%, según algunos cálculos que se hicieron.

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